Cómo hacer una página web con IA: qué escribir para que salga como la quieres
Para que una página web hecha con IA salga como la quieres, escribe datos concretos —precios, horario, dirección— en un párrafo corrido, como si se lo explicaras a alguien por teléfono, en vez de pedir adjetivos como "moderno" o "profesional".
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Dos personas con el mismo negocio pueden hacer una página web con IA la misma tarde y terminar con resultados muy distintos. Una queda con una página bonita que podría ser de cualquiera. La otra queda con la suya: sus precios, su horario, su calle, su botón de WhatsApp.
La herramienta fue la misma. Lo que cambió fue el texto que escribieron. Porque hacer una página web con IA es exactamente eso: describirle tu negocio en palabras a una herramienta que arma el sitio a partir de lo que le dices.
Y de eso casi nadie habla. Te explican dónde darle clic, pero no qué decir. Aquí va lo que sí funciona.
¿Qué información debe llevar la página web de tu negocio?
La misma que ya das quince veces al día por WhatsApp: cuánto cuesta, a qué hora abren, dónde están, si hacen a domicilio y si aceptan tarjeta. Esas cinco preguntas, con datos reales, son prácticamente toda tu página.
No arranques con la hoja en blanco. Abre tu WhatsApp, revisa las conversaciones de la última semana y fíjate en lo que te preguntan una y otra vez. Eso no es “información de la empresa”: es exactamente lo que la gente quiere saber antes de decidir.
Si contestas quince veces al día “¿a qué hora cierran?”, esa respuesta merece estar hasta arriba, en grande. Tu página no tiene que impresionar a nadie: tiene que dejar de hacerte contestar lo mismo.
¿Cómo evitas que tu página web se vea genérica?
Escribiendo hechos en vez de adjetivos. Cuando pides “algo moderno, elegante y profesional”, estás pidiendo lo mismo que pide todo el mundo, y por eso te sale lo mismo que a todo el mundo. Ningún adjetivo distingue tu negocio del de enfrente.
Compara:
- ❌ “Una página moderna y llamativa para mi lavandería, que se vea profesional.”
- ✅ “Lavandería. Lavado por kilo a 22 pesos, mínimo 3 kilos, entrega el mismo día si lo dejas antes de las 11. Recojo y entrego a domicilio sin costo en un radio de 3 km.”
La primera se puede llenar con cualquier plantilla. La segunda solo la puedes escribir tú, y es la que contesta lo que el cliente está buscando en su celular a las 8 de la noche.
Hay un detalle que se ve luego luego: cuando pides puros adjetivos, lo que sale se llena con lo que suena bien para “un negocio” — una foto de una oficina con gente de traje, un texto de “calidad y servicio” y cero datos tuyos. Nada de eso vende una lavada de edredón.
Los precios dan miedo escribirlos y son lo primero que la gente busca. Ponlos. Si varían, dilo así: “desde $180, según el tamaño”.
¿Qué le escribes a la IA para hacer una página web? El párrafo completo
Le escribes lo mismo que le dirías a alguien por teléfono: qué haces, cuánto cuesta, dónde estás, cuándo abres y cómo te contactan. No es un formulario ni código, es un párrafo corrido.
Así se ve una descripción que sirve:
“Tengo una lavandería en Mérida, en la calle 60 número 415, colonia Centro. Se llama Lavandería Aqua. Hago lavado por kilo a 22 pesos con mínimo de 3 kilos, planchado a 15 pesos la prenda, lavado de edredones desde 180 pesos según el tamaño y tenis a 120 el par. Entrego el mismo día si lo dejan antes de las 11 de la mañana. Recojo y entrego a domicilio sin costo en un radio de 3 kilómetros; más lejos son 40 pesos. Abro de lunes a sábado de 8 a 8 y los domingos de 9 a 2. Quiero que se vean los precios en una lista clara, un botón grande de WhatsApp al 999 123 4567 y el mapa de dónde estoy.”
Ese párrafo tardó menos en escribirse que la fila del banco, y trae todo lo que importa: qué haces, cuánto cuesta, dónde, cuándo y cómo te contactan. De ahí sale un sitio real, publicado, con su link — el que puedes mandar por WhatsApp esa misma tarde.
No te preocupes por el orden ni por la redacción. Escríbelo corrido, como hablas. Un párrafo desordenado con datos reales le gana a una lista perfecta sin números.
¿Qué no hace falta escribir en tu página web?
Tres cosas: el diseño, las secciones que no vas a llenar y el relleno de siempre. Inclúyelas y solo estorban.
El diseño. No hace falta que digas colores, tipos de letra ni dónde va el menú. Si tienes logo, súbelo y de ahí salen los colores. Pedir “azul marino con letras doradas” antes de ver nada es decidir a ciegas algo que ajustas en dos segundos cuando ya lo tienes enfrente.
Secciones que no vas a llenar. Un blog que no vas a escribir, testimonios que no tienes, un “conoce a nuestro equipo” cuando el equipo eres tú y tu hermana. Una sección vacía se ve peor que no tenerla: parece página abandonada, y eso sí espanta clientes.
Relleno. “Somos una empresa comprometida con la excelencia y la satisfacción del cliente” no lo lee nadie y no dice nada. Cámbialo por “llevo 12 años en la misma esquina” — eso sí se cree.
¿Qué hago si no me gusta el primer resultado?
Lo pides de nuevo, un cambio a la vez y de forma concreta. Va a salir algo que no te late — es normal, y arreglarlo es la parte rápida.
“No me gusta” no es una instrucción. No dice qué cambiar ni hacia dónde. En cambio:
- “Sube los precios hasta arriba, antes de las fotos.”
- “Quita la sección de testimonios.”
- “El botón de WhatsApp que diga Pedir recolección en vez de Contáctanos.”
- “Los domingos abro de 9 a 2, no de 9 a 6.”
Tres o cuatro cambios así y ya se parece a lo que traías en la cabeza. Es como pedirle algo a alguien que ya te está ayudando: entre más claro, menos vueltas.
¿Por qué la IA inventa datos que no le diste?
Porque cuando falta un dato, lo rellena. Si no pusiste horario, va a poner uno. Si no dijiste qué servicios das, puede agregar uno que suene lógico para tu giro pero que tú no ofreces. A veces te pone “20 años de experiencia” nada más porque queda bien ahí.
No es que esté mintiendo a propósito. Está completando huecos, y los huecos los dejaste tú.
Por eso la última revisión antes de publicar es simple y no perdona: todo dato que no salió de tu boca, o lo confirmas o lo quitas. Léela como si fueras el cliente y ve renglón por renglón el horario, los precios, el teléfono y la dirección.
Un texto de más no le hace daño a nadie. Un horario inventado sí: alguien maneja hasta tu local un domingo a las 9 porque tu página lo decía, y llega a la cortina cerrada. Ese cliente no regresa y no te avisa por qué.
Empieza por lo que ya te sabes de memoria
No necesitas juntar material ni contratar fotos. Abre las notas del celular y contesta las cinco preguntas que más te hacen por WhatsApp, con números. Si te tomó más de diez minutos, te estás complicando.
Ese párrafo pégalo en proyecta.dev y mira qué sale. Ahí es donde hacer una página web con IA deja de ser un tema técnico: lo ajustas hablando, y si te sirve, lo publicas con su link.