Página web para carpintería: enseña lo que ya hiciste, con su medida y su precio

La página web de una carpintería en México debe mostrar trabajos ya entregados con sus metros, material y precio —no un tabulador por metro lineal— más el tiempo de entrega y un botón de WhatsApp.

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Gerardo tiene una carpintería en Chihuahua desde hace catorce años. Hace cocinas integrales, clósets y muebles a la medida, y casi todos sus mensajes empiezan igual: una foto guardada de internet —una cocina blanca con isla, luz perfecta— y abajo “¿cuánto me sale algo así?”.

Esa pregunta no tiene respuesta. La cocina de la foto puede costar $35,000 o $180,000 según los metros, el material, los herrajes y quién la instale. Si Gerardo avienta un número para no dejar el mensaje en visto, pasa una de dos: se queda corto y va a discutir el día de la instalación, o se pasa y esa persona ya no contestó.

Una página web para carpintería es la vitrina donde quien te manda esa foto ve, antes de escribirte, en qué rango de precio se mueve tu trabajo y de qué material está hecho. No sirve para cotizar —eso se hace parado en la cocina del cliente, con flexómetro— sino para que esa primera pregunta llegue medio contestada.

¿Qué debe llevar la página web de una carpintería?

Cinco cosas, y todas te las sabes de memoria: trabajos ya entregados con su medida y su precio, los materiales con que trabajas, tu tiempo de entrega, hasta dónde instalas y un botón para que te contacten directo. El detalle de cada una:

  • Trabajos que ya entregaste, cada uno con sus metros, su material y lo que costó.
  • Con qué materiales trabajas y qué diferencia hay entre uno y otro.
  • Cuánto te tardas. Semanas, no “pronto”.
  • Hasta dónde llegas a instalar. La ciudad y qué tan lejos sales sin cobrar traslado.
  • Botón de WhatsApp y una línea de cómo empieza un trabajo: visita, medición y si esa visita cuesta o no.

Nada de “más de 14 años de experiencia y calidad garantizada”. Eso lo dice todo mundo y no compromete a nadie. Tus números sí.

Publica lo que ya hiciste, no lo que vas a hacer

Aquí está la diferencia con casi cualquier otro consejo que hayas leído sobre precios en internet. No publiques cotizaciones de trabajos que no has visto —eso nunca sale bien— pero un precio de algo que ya entregaste no es una promesa, es historia. Y la historia sí se publica.

Así se ve un trabajo en tu página:

Cocina integral, 3.20 metros lineales. Melamina blanca, cubierta de granito, herrajes con cierre suave. Entregada en marzo de 2026: $46,000.

El mes importa tanto como el precio. La melamina y los herrajes suben, y con la fecha ahí nadie llega en noviembre a exigirte el número de marzo. Sin la fecha, ese renglón se te echa en cara solo.

Debajo de la galería va una línea, con estas palabras o parecidas: “Estos son trabajos que ya entregué, con lo que costaron ese mes. El tuyo depende de tus medidas y de lo que escojas; la visita para medir no te cuesta.”

Esa sección filtra, y filtrar es lo que necesitas. Quien traía $12,000 para una cocina ya no te escribe —esa conversación se iba a caer igual, nada más que después de una visita y dos horas tuyas— y quien sí trae $50,000 llega sabiendo que está en el lugar correcto.

¿Por qué no basta con subir solo fotos de tus trabajos?

Porque una foto sola se ve bonita y no dice nada: no sabes si esa pared mide dos metros o seis, ni si está al alcance de tu bolsillo — es la cocina de otra persona. Ésta es la parte que casi todas las páginas de carpintería tienen mal, y es la más fácil de arreglar.

Ponle tres datos al lado y se vuelve información: metros, material y mes. Con eso, quien la ve se para en su propia cocina, calcula a ojo que la suya es más chica, y te llega con una idea en la cabeza en lugar de una foto de Pinterest.

Dos fotos más que casi nadie sube y que valen por media página de texto:

  • La del antes. La misma pared con la cocina vieja, los azulejos de los ochenta, la puerta que ya no cerraba. Ahí se ve tu trabajo — la del “después” sola nada más se ve bonita.
  • Un cajón abierto. El interior, los cantos, el fondo, el herraje. Contesta ¿esto me va a durar? sin que nadie tenga que preguntarlo, y te separa del que cobra la mitad.

Tómalas con el celular el día que entregas, antes de que el cliente meta sus cosas. Después ya no hay foto que valga.

¿Qué materiales se usan para hacer una cocina integral?

Principalmente tres, y cada uno cambia el precio final: melamina, MDF enchapado o lacado, y madera sólida. La media hora que pierdes explicando por teléfono la diferencia entre uno y otro cabe en tres renglones publicados:

  • Melamina. Lo más común y lo más económico. Aguanta la humedad de una cocina normal y viene en muchos acabados; con eso se hace la mayoría de las cocinas del país.
  • MDF enchapado o lacado. Se ve más fino y permite molduras y color a tu gusto. Cuesta más y hay que cuidarlo del agua.
  • Madera sólida (encino, parota). Lo más caro y lo que dura una vida. Tiene sentido en una mesa o una puerta, casi nunca en una cocina completa.

Y en el mismo bloque, los herrajes. Ahí se va la mitad de las quejas a los dos años: el cajón que ya no corre, la bisagra descolgada. Di qué marca pones y si el cierre suave va incluido o es extra. Quien compara dos presupuestos casi siempre está comparando dos cosas distintas sin saberlo, y tú puedes ser el que se lo explica primero.

¿Cuánto tarda una carpintería en entregar una cocina integral?

De 4 a 6 semanas a partir del anticipo. Publica ese dato: es de las cosas más útiles que puedes poner en tu página y casi nadie lo pone.

A quien está remodelando le urge ese dato más que el precio, porque tiene que decidir cuándo desarma su cocina y dónde va a comer mientras tanto. Y al que tiene prisa lo espantas, que es exactamente lo que quieres: ese cliente iba a estar molesto desde la semana dos y te iba a marcar cada tercer día.

Agrega un renglón de cómo se cobra —anticipo para material, el resto a la instalación— y te ahorras la plática incómoda en cada trabajo.

Lo que no va en tu página

  • Un tabulador tipo “desde $3,500 el metro lineal”. Nadie compra un metro suelto, y ese “desde” no incluye la cubierta, ni los herrajes buenos, ni la instalación. Terminas discutiendo tu propio número.
  • Fotos bajadas de internet. Se nota, y hay algo peor: te van a pedir exactamente eso, con ese acabado y esa isla, y no es tuyo.
  • Un formulario de doce campos. El que quiere una cocina te manda un mensaje; no te va a llenar un cuestionario.

Cómo describir tu página web para carpintería y publicarla hoy

En Proyecta la describes con palabras y sale publicada, con su link. Algo así:

Una página para mi carpintería en Chihuahua. Hago cocinas integrales, clósets y muebles a la medida. Quiero una galería de trabajos terminados donde cada uno traiga metros, material, mes y lo que costó; una sección explicando melamina, MDF y madera sólida; el tiempo de entrega de 4 a 6 semanas; la zona donde instalo; y botón de WhatsApp.

Sale un sitio real, no una maqueta. Lo abres en tu celular, ves qué le falta y lo pides con palabras: “ponme la foto del antes junto a la del después”, “sube el tiempo de entrega hasta arriba”.

Empieza por tu galería del celular

Abre las fotos de tus últimos diez trabajos y, junto a cada una, escribe tres cosas: cuántos metros, de qué material y en qué mes. Nada más.

Con seis que puedas contestar completas, ya tienes página. Las que no —porque no te acuerdas del metraje o nunca tomaste la foto buena— ésas no van todavía, y ya sabes qué hacer el día que entregues la próxima.

¿Quieres ver cómo se ve la tuya? Descríbela en proyecta.dev y publícala hoy.