Cómo hacer una página web gratis (y cuándo sí conviene pagar un dominio)

Sí puedes tener una página web gratis. Diseño, hosting y link para empezar no cuestan nada. Un dominio propio cuesta entre 200 y 500 pesos al año y conviene comprarlo al imprimir materiales o cuando te llega tráfico de Google.

Buscas cómo hacer una página web gratis, abres los primeros tres resultados y todos dicen lo mismo: gratis, gratis, gratis. Le inviertes el domingo entero, acomodas fotos, escoges colores, y cuando le picas a “Publicar” te sale la pantallita: ingresa tu tarjeta. Cierras la laptop. Otro domingo que se fue.

La pregunta buena no es “¿hay algo gratis?”. Sí hay, y funciona. La pregunta es qué te están cobrando y en qué momento — porque una vez que sabes eso, decides tú y no la pantallita.

¿Cómo hacer una página web gratis?

Hacer una página web gratis es posible porque tres cosas ya no cuestan nada: el diseño de tu página, el hosting y el link para publicarla — la única renta que existe es el dominio propio, y esa es opcional y para después. Esto es exactamente lo que te dan sin cobrarte:

La página. El diseño, las secciones, los textos, las fotos acomodadas. Nada de esto cuesta ya.

El hosting. Es el lugar donde vive tu página, prendida las 24 horas. Antes se rentaba aparte; hoy viene incluido. Si un tutorial te manda a contratar un servidor por separado, ese tutorial es de hace diez años.

El link para arrancar. Aquí está el truco que casi nadie te explica bien: te dan un link gratis que sirve perfecto, pero trae el nombre de la herramienta adentro. Algo así como tunegocio.laherramienta.com. Tu página está en internet, se la mandas a quien quieras por WhatsApp, Google la puede encontrar. Funciona. Nada más no es tuyo — más adelante te digo por qué eso importa.

Con eso ya tienes página. Cero pesos. En serio.

¿Dónde empieza a cobrar una página web gratis?

Una página web gratis empieza a cobrarte en cuatro lugares: el dominio propio, el correo con tu nombre, cobrar en línea y quitar la marca de la plataforma. Te lo digo sin rodeos:

El dominio propio. tunegocio.com en lugar del link prestado. Anda entre 200 y 500 pesos al año; los .com.mx salen un poco más caros. Es una renta anual, no una compra.

El correo con tu nombre. contacto@tunegocio.com en vez de tunegocio2019@gmail.com. Necesita el dominio primero, y casi siempre es un cargo aparte.

Cobrar en línea. Si vas a recibir pagos con tarjeta, la pasarela te cobra comisión por transacción. Eso no es de la página, es del banco, y te lo va a cobrar cualquier herramienta.

Quitar la marca. Algunas plataformas te dejan un letrerito de “hecho con…” en el pie. Unas lo quitan gratis, otras te lo cobran. Pregúntalo antes de invertirle el fin de semana.

¿Por qué el “gratis” a veces sale caro?

Sale caro de dos formas: te cuesta el tiempo que le metes armando la página, o te cuesta el dominio barato que se dispara al renovar. Dos trampas que veo seguido.

La primera es tu tiempo. Hacer una página web gratis con una plantilla es gratis en pesos, no en sábados. Arrastras el bloque, se te encima el logo, lo acomodas, lo abres en el celular y el horario quedó tapado. Otra vez. Si tu tiempo se te va atendiendo clientes, ese “gratis” te está costando el día más caro de la semana.

La segunda es la del dominio barato. Te lo ofrecen a 50 pesos el primer año y al siguiente te renueva en 700 y ni cuenta te das, porque va con cargo automático. Antes de comprar cualquier dominio, busca el precio de renovación, no el de entrada. Está en la misma página, más abajo, en letras chiquitas. Ese es el precio real.

¿Cuándo conviene pagar un dominio?

Conviene pagar un dominio en el momento en que vas a imprimirlo, quieres correo con tu nombre o ya te está llegando tráfico de Google — antes de eso, el link gratis basta. Esta es la parte que viniste a leer, así que te la doy en concreto.

Todavía no lo pagues si:

  • Apenas vas a ver si esto funciona. Publica con el link gratis, mándalo, mira si te llega gente. El dominio te va a seguir esperando.
  • Aún no tienes el nombre definitivo. Comprar el dominio antes de decidirte es pagar un año por un nombre que vas a cambiar en marzo.
  • Vendes 100% por WhatsApp e Instagram y la página es nada más para que te encuentren. El link prestado hace ese trabajo igual de bien.

Sí, ya cómpralo, el día que:

  • Lo vas a imprimir. Tarjetas, la lona, el menú, el rótulo de la camioneta, los volantes. Este es el momento exacto, y es el que más se le pasa a la gente: el papel no se actualiza. En cuanto mandas a imprimir mil tarjetas con un link, ese link ya no lo puedes cambiar nunca. Que sea uno tuyo.
  • Quieres correo con tu nombre. Cuando mandas una cotización de 30 mil pesos desde un Gmail, se nota. Cuando la mandas desde contacto@tunegocio.com, también se nota.
  • Ya te está llegando gente de Google. Si tu página lleva meses juntando visitas y reseñas, ese trabajo está pegado a la dirección. No quieres empezar de cero.

El link gratis es prestado porque vive dentro de la herramienta que usaste; el dominio es tuyo porque te lo llevas a donde quieras. Esta es la única razón de fondo, y no tiene que ver con que se vea más bonito.

Si un día cambias de herramienta, suben precios, o cierran — ese link se muere y se lleva todo lo que repartiste: las tarjetas, la lona, el link en tu bio, los meses que Google tardó en conocerte.

Con dominio propio te llevas tu dirección a donde quieras. Cambias lo de atrás y tus clientes ni se enteran, porque siguen tecleando lo mismo. Por eso se paga: no compras una página bonita, compras ser dueño de tu dirección.

De ahí sale la regla: mientras el link solo viva en WhatsApp, aguanta. En cuanto se vaya a papel o a Google en serio, cómpralo.

Cómo se ve esto en la práctica

Le describes tu negocio a Proyecta tal como se lo contarías a un amigo:

“Tengo una cafetería en Puebla, se llama Café Nube, estamos en la 4 Oriente 210 en el Centro. Vendo café de olla, lattes, capuchinos de 45 a 70 pesos y pan dulce hecho aquí. Abrimos lunes a sábado de 8 de la mañana a 8 de la noche, domingo cerramos. Hay wifi y enchufes, mucha gente viene a trabajar. Tengo 6 fotos del lugar y del pan. Que se vea bien en el celular y que traiga botón de WhatsApp al 222…”

Sale la página publicada, con su link gratis, esa misma tarde. La mandas a tu grupo, la enseñas en el mostrador, le mueves hablando (“súbele el capuchino a 75”, “quita lo del domingo”). Cero pesos hasta aquí.

Dos meses después ya sabes si te sirve. Si vas a mandar hacer tarjetas y una lona para la entrada, ese es el día: compras cafenube.mx, lo conectas, y lo que imprimes ya trae tu dirección de por vida. Y si resulta que no te sirvió, no gastaste nada averiguándolo.

Tres errores que cuestan

  • Comprar el dominio antes de tener la página. Lo pagas y ahí se queda un año, apuntando a la nada, recordándote el pendiente.
  • Comprar cinco dominios “por si acaso”. .com, .mx, .com.mx, el del nombre con guion y el que se parece. Son cinco rentas al año. Uno basta.
  • Escoger un nombre que no puedes dictar. Si tiene guiones, números o una palabra que todos escriben distinto, lo vas a estar deletreando por teléfono el resto de tu vida.

La prueba del teléfono

Antes de pagar cualquier dominio, haz esto: háblale a alguien y dile tu dirección de internet en voz alta, una sola vez, sin deletrear.

¿La entendió y la escribió bien? Ese es tu dominio. ¿Tuviste que repetirla tres veces y aclarar “con guion, sin acento, la ese al final”? Ese dominio te va a costar clientes todos los días. Busca otro antes de pagar el año.

Empieza sin pagar

Descríbele tu negocio a Proyecta, mira qué sale y publícalo con el link gratis. Úsalo unas semanas. Si te trae clientes, ya sabrás perfecto en qué momento comprar el dominio — y va a ser porque tú lo decidiste, no porque una pantallita te pidió la tarjeta.

Y si no te trae nada, no perdiste nada. También es información, y también salió gratis.

Descríbelo en proyecta.dev y ve qué sale.