Cómo hacer un sistema de citas para tu negocio (y por qué el calendario es la parte fácil)
Un sistema de citas necesita cuatro datos: qué se agenda, quién lo atiende, en qué horario y cuánto dura cada cita. La duración es la que casi siempre falta, y es la que hace que se te empalmen.
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Ximena tiene una clínica de fisioterapia en Tampico y atiende ella sola. Su día trae tres cosas distintas: una valoración inicial que le lleva una hora, sesiones de seguimiento de cuarenta minutos, y terapia con equipo que sale en veinticinco.
Todo lo agenda por WhatsApp. Cada dos semanas pasa lo mismo: le llega una paciente nueva a las 11:00 para valoración, cuando a las 11:30 ya tenía otra sesión apalabrada. Alguien espera cuarenta minutos en la sala o alguien se va.
Ximena no necesita un calendario más bonito. Necesita que su agenda sepa que una valoración no cabe en el mismo hueco que un seguimiento. De eso trata este post: cómo hacer un sistema de citas que te cuadre las horas, y cuál es el dato que casi todo mundo deja fuera.
¿Qué es un sistema de citas y en qué se diferencia de un formulario?
Un sistema de citas es el que decide qué horas puede escoger tu cliente y aparta esa hora para él. Le muestra huecos reales, y cuando toma uno, ese hueco desaparece para los demás.
Un formulario de contacto no hace nada de eso. Recibe “me gustaría el jueves en la tarde” y te lo deja en una bandeja para que tú contestes. Es una petición, no una cita.
Los dos sirven, para cosas distintas. Si siempre negocias el horario —ves el caso primero y luego decides cuánto te va a llevar— el formulario está bien. Si ya sabes de antemano cuánto dura cada cosa que haces, ahí sí te conviene el calendario, porque cada mensaje de ida y vuelta para cuadrar una hora es tiempo que ya no cobras.
Los cuatro datos que hacen que funcione
Cualquier agenda en línea, la armes donde la armes, necesita exactamente cuatro cosas:
- Qué se agenda. Tus servicios: valoración inicial, sesión de seguimiento, terapia con equipo.
- Quién o qué lo atiende. A esto se le llama el recurso: tú, cada estilista, cada sillón, cada consultorio, cada cancha. Es lo que se ocupa cuando alguien aparta.
- En qué horario. Tus horas normales de la semana: lunes a viernes de 9 a 2 y de 4 a 7, sábados de 9 a 1.
- Cuánto dura cada cita. Sesenta minutos la valoración. Cuarenta el seguimiento. Veinticinco la terapia con equipo.
Los primeros tres casi siempre se llenan. El cuarto es el que se salta la gente, y es justo el que rompe todo.
¿Por qué se te empalman las citas aunque ya tengas calendario?
Porque la duración está escrita en dos lugares y los dos no dicen lo mismo.
En tu página pusiste “Valoración inicial — 60 min” como texto, porque se ve bien junto al precio. Y aparte, en la configuración de tu agenda, los huecos están repartidos de treinta en treinta, que era como venía de fábrica. Tu cliente lee una hora, escoge un bloque de media, y la agenda le da la razón a la media.
Nadie se equivocó. Tienes dos números y el calendario sólo obedece a uno.
Por eso, cuando armamos esto en Proyecta, la duración vive en el recurso y no en el servicio. Cuando un servicio tiene calendario, la única duración que existe es la del recurso, y ese es el número que reparte los huecos. No hay un segundo campo de “duración” que puedas llenar en la ficha del servicio, a propósito: un número escrito ahí contradiría los mismos huecos que el calendario está ofreciendo.
Arranca en sesenta minutos por cita hasta que tú lo cambies, servicio por servicio, en la pantalla de Disponibilidad. Ese es el paso que te ahorra la sala de espera llena: entrar y poner 40 en seguimiento y 25 en terapia con equipo, una sola vez.
Y del lado de no dejar entrar a dos personas al mismo hueco, eso no lo configuras: el motor aparta la hora en una sola operación, así que dos personas que le den enviar al mismo tiempo no pueden quedarse las dos con las 11:00.
¿Cómo bloqueas el día que no vas a abrir?
Con excepciones, que van aparte de tu horario semanal.
Tu horario normal es la regla: martes de 9 a 2. La excepción es el 16 de septiembre, el puente que te vas, la mañana que tienes curso. Marcas ese día y deja de ofrecer huecos, sin mover tu horario de siempre ni acordarte de regresarlo el lunes.
Es la parte más chica y la que más se agradece. Si tu única forma de cerrar un día es borrar tu horario completo, tarde o temprano se te olvida volver a ponerlo.
Lo que ve tu cliente y lo que ves tú
Tu paciente entra a tu página, escoge el servicio, ve las horas libres de verdad y aparta una. Si el servicio tiene precio, lo paga en ese momento; si no tiene precio, la cita se confirma directo, gratis. No hace falta ponerle precio a algo para poder agendarlo.
Después le queda su página de cuenta, donde ve sus próximas citas y puede cancelar sin escribirte. Cuando confirma, la confirmación ya trae por dónde cancelar o mover la cita.
Del tuyo son dos pantallas y conviene no confundirlas. Disponibilidad es donde armas las cosas: el recurso de cada servicio, tus horas de la semana, las excepciones y cuánto dura cada cita. Reservas es tu agenda del día a día, donde ves quién viene y a qué hora. La primera casi no la vuelves a abrir. La segunda la abres todas las mañanas.
¿Y si no le pones horario a un servicio?
Entonces ese servicio no tiene calendario, y se comporta como formulario: te llegan solicitudes y tú contestas.
Eso explica el “no me aparecen horas” de mucha gente. No está descompuesto: a ese servicio nunca se le configuró un recurso con horario, así que hace lo único honesto que puede hacer, que es tomarte el recado en lugar de inventarte disponibilidad.
También sirve a propósito. Ximena dejó dos servicios con calendario y uno —terapia a domicilio, donde el tiempo depende de a dónde le toque ir— como solicitud. No todo tu negocio tiene que caber en bloques.
Cómo tenerlo esta semana
Lo describes y sale funcionando. Literal, escríbelo así:
“Una página para mi clínica de fisioterapia en Tampico, con tres servicios que se agendan en línea: valoración inicial de 60 minutos a 700 pesos, sesión de seguimiento de 40 minutos, y terapia con equipo de 25 minutos. Atiendo lunes a viernes de 9 a 2 y de 4 a 7, y sábados de 9 a 1. Terapia a domicilio que sea sólo solicitud.”
De ahí sale la página publicada, con su calendario, tu agenda y su link para mandar por WhatsApp. Antes de dárselo a nadie, revisa dos cosas: que la duración de cada servicio sea la que de verdad te lleva, y que tus horas sean las de esta semana y no las del año pasado.
Y antes de armar nada, un ejercicio de cinco minutos que casi siempre cambia los números que ibas a poner: abre tu agenda de la semana pasada y marca cada cita que no duró lo que decía. Si te salen tres o más, ahí tienes tu problema, y no era el calendario.
Cuando quieras verlo con lo tuyo, descríbelo en proyecta.dev y publícalo.