Cómo saber si un comprobante de transferencia es falso antes de entregar

Un comprobante de transferencia falso se descubre en un solo lugar, la app de tu propio banco. Si el dinero no aparece ahí, no llegó, por muy bien que se vea la captura.

Mónica tiene una tienda de videojuegos en Tepic, y un sábado de diciembre tenía el mostrador lleno. A las once cuarenta le llegó un mensaje: “Ya te transferí, aquí está el comprobante, ¿me mandas el control con el repartidor antes de la una?”. La captura se veía perfecta: su nombre, su banco, $1,850, la hora. Mandó el control.

En la noche, cuando cuadró el día, faltaban $1,850. El dinero nunca entró. El número que le había escrito ya no recibía mensajes.

Si estás buscando cómo detectar un comprobante de transferencia falso, lo primero que hay que decirte es que no se sabe mirándolo. Se sabe en otro lado, y ese lado siempre lo tuviste a la mano.

¿Qué es un comprobante de transferencia y qué no prueba?

Un comprobante de transferencia es la pantalla que el banco de tu cliente le muestra después de ordenar un envío de dinero, y prueba que alguien apretó un botón en su app. No prueba que el dinero llegó a la tuya.

Esa diferencia es todo el problema. Una captura es una imagen, y una imagen se puede editar, recortar o pedir prestada de otra operación. El banco que la generó no te garantiza nada a ti, porque tú no eres su cliente.

Hay tres versiones del mismo truco y conviene reconocerlas. La captura editada, donde cambian el monto, la fecha o los últimos dígitos de la cuenta. La transferencia programada, que es real y sale con su comprobante, pero con fecha de aplicación para mañana, y mañana ya la cancelaron. Y la transferencia a otra cuenta, a una CLABE parecida a la tuya, que sí existe y sí se movió, nada más que no hacia ti.

¿Cómo saber si un comprobante de transferencia es falso?

Abriendo la app de tu propio banco, no la captura. Si el dinero está en tu cuenta, el comprobante es cierto; si no está, no importa qué tan bien se vea.

Ése es el único criterio que no falla, y lo bueno es que no requiere ser experto en nada. No tienes que buscar fuentes raras ni pixeles movidos. Tienes que ver tu saldo.

Si quieres una segunda comprobación, existe. Cualquier transferencia SPEI se puede consultar en el portal CEP de Banxico con los datos de la operación: la fecha, la clave de rastreo, el banco que envía, el banco que recibe, la cuenta que recibe y el monto. Si la operación existe y se liquidó, ahí aparece; si el cliente no te quiere dar la clave de rastreo, ya tienes tu respuesta. La clave de rastreo viene en todo comprobante real, y quien de verdad pagó no tiene problema en compartirla.

¿Cuánto esperar antes de decir que no llegó?

Minutos, no horas. SPEI funciona las veinticuatro horas todos los días, y una transferencia normal se refleja en segundos o en unos cuantos minutos.

Cuando alguien te dice “mi banco tarda hasta 24 horas”, puede ser cierto en casos muy contados, pero también es la frase favorita de quien no transfirió nada. La forma de resolverlo sin discutir es la misma de arriba: pídele la clave de rastreo y consúltala. Una transferencia real que “va en camino” tiene clave; una que no existe, no.

Fíjate en la urgencia. “El repartidor ya está aquí”, “es para una sorpresa”, “te confirmo en cuanto cierre la app”: la prisa es una herramienta del que te quiere apurar para que no revises. Un cliente que sí pagó no tiene prisa de que veas tu saldo, porque sabe lo que vas a encontrar.

¿Cómo se lo dices al cliente sin ofenderlo?

Con una regla escrita antes de que nadie la pida, que se aplique a todos por igual. Mónica la puso en su perfil y en su página, con estas palabras: “Entregamos en cuanto el pago se refleja en nuestra cuenta”.

Eso cambia la conversación. Ya no le estás desconfiando a una persona; estás aplicando lo mismo que le aplicarías a tu mamá si ella te pidiera un juego. Y a la gente honesta no le molesta: les parece lógico, porque es lo mismo que les piden en todos lados.

Lo que sí ofende es la regla que aparece de repente, sólo con ciertos clientes, después de que ya mandaste el paquete. Escríbela hoy, ponla donde se ve, y deja de improvisarla.

¿Cómo evitar el problema desde tu página?

Haciendo que el pedido y el pago vivan en el mismo lugar, no en un chat. Mónica lo describió así en Proyecta: “una página para mi tienda de videojuegos en Tepic, con catálogo de consolas, juegos y controles, envío a domicilio y pago con tarjeta o por transferencia”. Salió un sitio publicado, con su liga, y una consola para administrar los pedidos.

Ahí el pago por transferencia funciona con tus reglas ya escritas. En la sección de Pagos escribes las instrucciones que verá el comprador al elegir esa opción: banco, CLABE, titular y referencia. Cada pedido que se hace por transferencia entra a tu lista de Pedidos como “Pago pendiente” y queda apartado hasta tres días. Si en ese plazo no registras el pago, el pedido se cancela solo y al cliente le llega el aviso. Con una excepción que importa aquí: si el cliente subió un comprobante, el pedido no se cancela solo, porque él dice que ya pagó. Ése lo confirmas o lo cancelas tú.

Cuando ves el dinero reflejado en tu app, entras al pedido y usas “Registrar pago”, con el monto que de verdad recibiste y por qué medio. Hasta que tú no hagas eso, el pedido sigue pendiente, aunque el cliente haya subido su captura. El comprobante que subió queda junto al pedido, en “Ver comprobante”, para que lo tengas a la mano; el que confirma que el dinero llegó sigues siendo tú, viendo tu saldo.

Y si el cliente paga con tarjeta desde la misma página, el problema desaparece de raíz. No hay captura de por medio: el cobro se aprueba o se rechaza en ese momento, y el pedido queda marcado como pagado sin que nadie te mande nada.

Lo que sí depende de ti

La página no revisa tu banco por ti. Nadie lo hace, y ésa es justo la parte que no debes soltar: el único que puede decir “ya me llegó” eres tú, con tu app abierta.

La próxima transferencia que recibas, contéstale al cliente con la hora exacta a la que apareció en tu cuenta. No “ya lo vi”, sino “me cayó a las 4:12”. Es un detalle chiquito y hace dos cosas: te obliga a abrir tu app cada vez, y le dice a todos los que te escriben que tú sí revisas.

Si además quieres que los pedidos dejen de nacer en el chat, describe tu negocio en Proyecta, con tus formas de pago y tus reglas escritas, y publícalo. Está en proyecta.dev.