Por qué no te llegó el depósito de tus ventas
Si vendiste con tarjeta y el depósito no llega a tu banco, hay tres causas: todavía no toca, ese cobro no pasó por Stripe, o el depósito salió y el banco lo rebotó. La pestaña de Depósitos te dice cuál.
Teresa tiene una tintorería en Manzanillo con recolección a domicilio. Cobra en línea desde su página, tuvo una semana buena y el martes abre su banco esperando el depósito de esa semana. No hay nada.
Lo que hizo fue lo que hace todo mundo: le marcó al banco, que no supo decirle nada, y de ahí se fue a pensar que su página estaba cobrando mal. Ninguna de las dos cosas era el problema, y averiguarlo le tomó dos semanas y tres depósitos.
Si no te llegó el depósito de tus ventas, lo primero no es marcarle a nadie: es saber en cuál de tres situaciones estás.
¿Por qué no te llegó el depósito de tus ventas?
Cuando no te llegó el depósito de tus ventas casi siempre es por una de tres razones, y sólo una es un problema de verdad: todavía no toca, ese dinero nunca pasó por el carril que alimenta tus depósitos, o el depósito sí salió y el banco lo regresó.
¿Cómo sabes cuál de las tres es?
Abres la pestaña de Depósitos en la consola de tu página. Cada depósito es un renglón con su monto y su estado, y hay cinco estados posibles: pendiente, en camino, pagado, fallido y cancelado.
Con eso ya sabes en cuál de las tres estás:
- Hay un renglón “en camino”. No se rompió nada: ese dinero todavía no aterriza en tu banco. El depósito siempre cae unos días después de la venta, y nunca por el monto de un ticket suelto.
- No hay ningún renglón. Entonces ese cobro no pasó por ahí. Depósitos es el historial de tus pagos con tarjeta vía Stripe. Si cobraste con tu propia cuenta de Mercado Pago o de PayPal, ese dinero llegó directo a esas cuentas y nunca va a aparecer en esta pantalla.
- Hay un renglón “fallido”. Un depósito fallido es uno que sí salió hacia tu cuenta de banco y el banco lo regresó. Ése es el caso del que trata el resto de este post.
Para leer la lista rápido: un depósito pagado trae su fecha de llegada; uno fallido no trae ninguna, porque nunca llegó.
Y por eso esto se descubre tarde: cobrar y depositar son dos tramos distintos, y tu página sólo vigila el primero. Mientras puedas aceptar tarjetas, el carrito funciona, el pedido entra y tu cliente queda contento. Cuando se rompe el cobro te habla un cliente el mismo día; cuando se rompe el depósito no te habla nadie.
¿Se perdió el dinero de un depósito fallido?
No. El dinero que rebota se devuelve a tu saldo, que está en esa misma pantalla, arriba del historial. Sigue siendo tuyo y sigue completo.
Ese renglón, eso sí, ya no se va a mover. Un depósito fallido se queda fallido para siempre: no cambia a pagado cuando el asunto se arregla. Cuando el dinero por fin salga, va a ser un depósito nuevo, con su propio renglón y su propia fecha. El renglón viejo se queda ahí como el recibo de lo que no pasó.
Por eso no sirve quedarse viendo el renglón fallido esperando que cambie de color. Va a seguir igual el mes que entra.
¿Por qué rebota un depósito?
Porque del otro lado el banco no pudo recibirlo. Las razones son aburridas y casi siempre de captura: la cuenta se cerró, el negocio cambió de banco y nadie actualizó el dato, la CLABE trae un dígito mal, o la cuenta no admite ese tipo de depósito.
Lo que a Teresa le costó dos semanas entender es esto: mientras el dato siga mal, el siguiente intento se cae igual. Un depósito fallido que no atiendes no es un evento suelto, es el primero de una fila. Ella pensó que había sido un error del banco y esperó. El del viernes rebotó también, y el de la semana siguiente.
¿Dónde se arregla la cuenta de banco?
En la misma consola, en la pestaña Ajustes. Ahí adentro se abre el panel de tu cuenta de pagos, donde actualizas los datos del negocio y la cuenta de banco a la que quieres que llegue el dinero, sin salir de tu página.
Y aquí está lo que manda a mucha gente a perder una tarde: no tienes un tablero de Stripe aparte. Tu cuenta de pagos se crea sin acceso propio, así que no hay usuario ni contraseña que recuperar. Todo lo que hay que tocar está en esa pestaña.
Corregido el dato, el dinero sale solo en el siguiente corte. No tienes que pedirlo, pero tampoco sale al minuto: si el corte de esta semana ya se intentó, te toca el que sigue.
Cuando falta algo, arriba de ese panel aparece un aviso diciendo qué falta. Léelo aunque estorbe: ese aviso es lo más parecido a que alguien te avise.
No es lo mismo un cobro fallido que un depósito fallido
Se parecen en el nombre y son problemas opuestos. Conviene tenerlos separados en la cabeza:
- Cobro fallido: la tarjeta de tu cliente no pasó. No hubo venta y no hay dinero. Eso se resuelve con tu cliente.
- Depósito fallido: la venta sí se cobró, el dinero es tuyo y está guardado. Lo que falló fue el último tramo, del procesador a tu banco. Eso se resuelve con tus datos.
Si le escribes a tu clienta para pedirle que “vuelva a pagar” un pedido que ya te pagó, el problema era el segundo.
¿Cómo evitas que te vuelva a pasar?
Tres costumbres, ninguna toma más de cinco minutos:
Trata el primer depósito como una prueba, no como un trámite. El día que actives los cobros, la pregunta no es “¿ya vendí?” sino “¿ya llegó a mi banco?”. Es el único momento en que descubres un dato mal capturado con cero pesos en juego.
El día que cambies de banco, actualiza los datos antes de que te caiga el siguiente corte. Cambiar de banco es de esas cosas que se avisan en todos lados menos donde importa.
Ponle el ojo justo cuando la semana fue buena. Es cuando más dinero va en camino, y cuando más caro sale no darse cuenta de que no llegó.
Descríbelo y esa pantalla ya viene adentro
Si todavía no cobras desde tu propia página, la consola donde se ven los depósitos no es algo que tengas que montar aparte: viene con la página. Se describe en una línea, como lo haría Teresa:
«Quiero una página para mi tintorería en Manzanillo, con recolección y entrega a domicilio, lista de precios por prenda, y que el cliente pague en línea al agendar su recolección.»
Sale tu página publicada, con su link, y con la consola donde ves tus pedidos, tus cobros y tus depósitos. Es el mismo lugar donde editas tus precios, así que no es un sistema más que aprender.
Si ya cobras con tarjeta y nunca has abierto la pestaña de Depósitos, ábrela hoy aunque no estés esperando nada. Es un minuto, y es la diferencia entre enterarte del primer rebote esta semana o enterarte al tercero.
Puedes describir tu negocio y publicarlo en proyecta.dev.