Cómo hacer una página de promoción que se apague sola cuando termine
Una página de promoción se apaga sola si le pones fecha de término al precio y al código de descuento. Aquí están los tres interruptores que corren solos y el único que sigue dependiendo de tu memoria.
El 8 de enero, haciendo su corte, Mariana encontró que cuatro de los juguetes que más vende en su tienda de Orizaba seguían con el precio del Buen Fin. Ella misma se los había bajado a mano el 13 de noviembre. Ocho semanas dando veinte por ciento de descuento sin querer.
Y arriba, en su perfil, el post del Buen Fin seguía publicado, ofreciendo un descuento que ya no existía.
Una página de promoción es una página con una sola oferta —un precio, una fecha y un botón— hecha para que la gente llegue, compre y se acabe. La última parte de esa frase es la que casi nunca se escribe el mismo día que se enciende: cuándo se acaba.
¿Por qué una promoción sin fecha de término se vuelve tu precio nuevo?
Porque no hay nada que la apague. Una promoción sin final no termina, se queda; a las tres semanas ya no es promoción, es lo que cuestan tus cosas.
Y fíjate dónde está la trampa. Encender una promoción es una decisión: te sientas, escoges los productos, escribes el descuento, publicas. Apagarla no es una decisión, es un recuerdo. Y nada te obliga a acordarte: no hay cliente que te lo pida, no hay pedido que te lo avise, no hay día en que te estorbe. Simplemente pasa el tiempo y sigues cobrando de menos.
Mariana no fue desorganizada. Le faltó lo que le falta a casi todos: escribir el final el mismo día que escribió el principio.
¿Cómo haces que la promoción se apague sola?
Poniéndole las dos fechas al crearla, no nada más la de inicio. En la consola de tu página una oferta programada tiene cuatro estados, y tú sólo escribes uno.
Los cuatro se llaman Programada, Aplicando, Terminada y Apagada. Tú creas la oferta con su ventana —“Del 14 al 17 de noviembre”— y nace Programada. El día 14 se pasa sola a Aplicando: el precio baja en la tienda y el precio anterior aparece tachado, sin que tú entres a nada. El día 18 se pasa sola a Terminada y el precio vuelve a ser el de siempre. Apagada es el único de los cuatro que necesita que tú le piques, y sirve para cortarla antes de tiempo.
El reloj es literal: el barrido que enciende y apaga lo programado corre cada minuto. Si pusiste que termina el domingo a las 11:59 de la noche, termina el domingo a las 11:59 de la noche, no el lunes cuando te acuerdes.
Dos detalles antes de que la armes. La oferta sólo puede bajar el precio: un precio de oferta igual o más alto que el normal se rechaza, así que no sirve para inflar y luego “descontar”. Y cuando una página programada se retira, vuelve a borrador — no se borra. El año que entra la vuelves a prender con otras fechas.
¿Y si prefieres un código de descuento?
El código es la otra mitad, y trae sus propios relojes. Al crear un cupón te pide Código, Fecha de inicio (opcional), Fecha de expiración (opcional), Usos máximos (opcional) y Usos máximos por cliente (opcional). Todo lo que ahí dice “opcional” es un interruptor automático: si lo dejas vacío, no hay quién apague nada.
Un cupón deja de aplicarse por cuatro razones y sólo una depende de ti — que todavía no empiece, que ya haya vencido, que se acabaran los usos, o que tú lo hayas desactivado. Tres relojes y un botón.
No toda promoción es un porcentaje. Dos que se usan mucho aquí son la compra mínima y el envío gratis. La compra mínima: el cupón se activa sólo si el pedido llega a cierto monto, medido sobre lo que el cliente compró, sin contar el envío. El envío gratis no descuenta mercancía: no le cobra el envío al cliente. Los dos llevan las mismas fechas y los mismos topes de usos.
Hay además una casilla que dice Aplicar automáticamente: el descuento se aplica solo al pagar, sin que el cliente teclee nada. Esa es para el que llega desde tu página de promoción y nunca vio ningún código, que son casi todos.
¿Cómo haces una promoción que se acabe por cantidad y no por fecha?
Con Usos máximos. “Las primeras 50” es una promoción con final igual que “hasta el domingo”; nada más que aquí el final lo pone la gente y no el calendario. Al llegar a los 50 usos, el cupón deja de aplicarse por su cuenta.
Sirve cuando lo que te aprieta no es la fecha sino el inventario. Si tienes 30 piezas del juguete en oferta, pon 30 usos y no vendes la número 31 al precio de promoción. Y si le pones Usos máximos por cliente en 1, evitas que una sola persona te limpie la oferta.
¿Cómo tienes tu página de promoción lista para el Buen Fin?
La describes, con las fechas adentro. Algo así de concreto: “una página para el Buen Fin de mi juguetería, con estos diez juguetes en oferta, un código BUENFIN20 del 14 al 17 de noviembre con 50 usos máximos, y que la página se retire sola el lunes 18”. Sale publicada, con su link, y la oferta ya nace con sus dos fechas.
Ese link es el que mandas por WhatsApp y el que pegas en tu perfil. No es tu página de siempre con un letrero encima: es una página aparte, con una sola cosa que hacer, que existe mientras dure la promoción.
¿Qué no va a hacer la página por ti?
No hay un botón que diga “promoción”. Aquí una promoción son dos cosas con fecha —un precio de oferta y, si quieres, un código— y en la consola viven como Listas de precios y Cupones. Saberlo te ahorra buscar algo que no existe.
Lo que se apaga solo es lo que tiene fecha: la entrada, el precio, el código. El texto que tú escribiste no. Si el título de la página dice “20% este fin de semana”, ese título se queda ahí hasta que lo cambies. Por eso conviene que la promoción sea una página aparte con su fecha de retiro, y no una frase pegada encima de tu portada.
Y nadie te avisa. No llega un correo de “tu promoción termina mañana” ni de “ya terminó” — no hace falta, porque el trabajo ya se hizo solo. La decisión de extenderla sí es tuya, y esa hay que anotarla.
Léela como si llegaras hoy
Abre tu Instagram o tu Facebook y bájale hasta la última promoción que publicaste. Ahora léela como alguien que llega hoy y no sabe nada de tu negocio: ¿puedes decir, con lo que está escrito ahí, si sigue viva? Si tú no puedes, tu cliente tampoco — y el que llegue pidiéndola va a tener razón.
Para la que sigue, cambia el orden: escribe el día en que se apaga antes de escribir de cuánto es el descuento. Si no sabes qué día termina, todavía no tienes una promoción, tienes un precio nuevo.
Descríbela con sus dos fechas en Proyecta y publícala en proyecta.dev.