Cobrar con tarjeta en tu negocio: qué te descuentan y qué te queda
Cuando cobras con tarjeta te descuentan la comisión del procesador más el IVA de esa comisión, y el dinero llega en depósitos agrupados con unos días de retraso. Tu número real es la tasa efectiva: lo depositado entre lo vendido.
Yolanda tiene una vinatería en Colima. Empezó a cobrar con tarjeta y a las dos semanas me escribió convencida de que le estaban robando: había vendido $12,400 y los depósitos en su cuenta no cuadraban con ninguna venta. Ni con una, ni con la suma de un día.
Nadie le estaba robando. Estaba leyendo el número equivocado.
Casi todo lo que se escribe sobre cobrar con tarjeta se queda en el porcentaje: que si 3%, que si 4%. Esa es la parte menos confusa, y ya la hemos platicado por aquí. Lo que de verdad desconcierta a quien nunca había cobrado con tarjeta es otra cosa: el depósito no se parece a la venta. A eso vamos.
¿Qué te descuentan cuando cobras con tarjeta?
Dos cosas, no una: la comisión del procesador y el IVA sobre esa comisión. Nada más.
La comisión del procesador es lo que cobra la empresa que mueve el dinero de la tarjeta de tu cliente a tu cuenta de banco. En México anda por el 3% o 4% del monto más unos pesos fijos por transacción, según tu contrato y el tipo de tarjeta —revisa la tuya el día que la actives, porque cambian.
El IVA es la parte que casi nadie te menciona: esa comisión es un servicio, y como todo servicio lleva IVA. Si te cobran $20 de comisión, lo que sale de tu venta son $23.20. No es mucho por venta. Sí es notorio a fin de mes, y es una de las razones por las que tus cuentas nunca cuadran a la primera.
¿Por qué el depósito nunca coincide con ninguna venta?
Porque el depósito no es una venta: es un corte. Son varias ventas juntas, ya con las comisiones descontadas, y cae unos días después.
Ahí estaba el problema de Yolanda. Ella buscaba en su estado de cuenta el depósito de la venta de $780 del martes. Ese depósito no existe. Existe uno del jueves que trae las ventas del martes menos lo que se descontó, y si el martes hubo cuatro ventas, viene una sola cifra por las cuatro.
Esto tiene tres consecuencias prácticas que conviene entender antes de asustarte:
- La fecha no empata. La venta es de un día, el depósito de otro. Los primeros depósitos suelen tardar más que los siguientes, porque el procesador está estrenando tu cuenta.
- El monto nunca empata. Ningún depósito va a ser igual a ningún ticket, jamás. Buscar esa coincidencia es perseguir algo que no existe.
- Un día sin depósito no es un día sin dinero. Si no vendiste con tarjeta el domingo, el martes no hay depósito de domingo. Suena obvio y espanta a todo mundo la primera vez.
¿Cuánto te queda de verdad? Saca tu tasa efectiva
Tu número real no es el del contrato, es la tasa efectiva: divide lo que te depositaron en el mes entre lo que vendiste con tarjeta en ese mes.
Con los números de Yolanda: vendió $12,400 y le depositaron $11,940. Eso es 96.3%, o sea que se le fue el 3.7% en el camino. Ese 3.7% es su número —comisión, IVA y todo junto— y es el único que sirve para decidir algo.
Hazlo con un mes completo, no con una semana, porque los depósitos se cruzan entre meses y una semana suelta te va a mentir. Y hazlo una vez al año, porque las tarifas cambian y nadie te avisa.
Con ese número ya puedes contestar preguntas de verdad: si tu margen en una botella es del 18% y tu tasa efectiva es 3.7%, aceptar la tarjeta te cuesta una quinta parte de tu margen en esa venta. ¿Vale la pena? Casi siempre sí, porque la alternativa no es “la misma venta en efectivo”, es que no haya venta. Pero ahora es una decisión, no una corazonada.
¿Y las devoluciones? Ahí es donde sí duele
Si devuelves una venta, el procesador no te regresa su comisión. Le devuelves al cliente los $780 completos y tú ya pagaste alrededor de $30 por mover ese dinero de ida.
Por eso una devolución cuesta más que la venta que no hiciste, y por eso conviene tener escrita tu política de devoluciones en tu propia página —qué se devuelve, en cuántos días, en qué estado. No para pelearte con el cliente: para que ambos vean lo mismo antes de que haya un problema.
Es lo mismo con un contracargo, que es cuando el cliente reclama el cobro directamente con su banco. Ahí la mejor defensa es aburridísima y funciona: que el pedido haya quedado registrado con nombre, fecha, qué se llevó y cuánto pagó. Cobrar por tu propia página te deja ese registro sin que hagas nada; cobrar por transferencia suelta, no.
¿Proyecta se lleva un porcentaje de tus ventas?
No. Cero por ciento, hoy, en cualquier país. Proyecta no toma ninguna comisión de lo que vendes.
Lo digo así de claro porque es la duda que más aparece y porque la respuesta suele ser incómoda en otros lados. La comisión que sí vas a pagar es la del procesador de pagos, y esa no es nuestra: la cobra quien mueve el dinero, y la paga cualquiera que acepte tarjeta, desde tu vinatería hasta las apps grandes.
¿Y si tu cliente no quiere pagar con tarjeta?
Entonces que no pague con tarjeta, y aun así que quede el pedido. En tu página puedes dejar la opción de apartar y pagar en efectivo o por transferencia cuando pase por su compra: el pedido se registra, el producto se aparta 72 horas y si nadie llegó, se libera solo y vuelve a estar disponible.
Eso último importa más de lo que parece. Sin ese plazo, apartar significa que alguien tiene que acordarse de desapartar, y nadie se acuerda.
¿Dónde ves lo que te llega?
En la consola de tu sitio hay una pestaña de Depósitos con tu saldo y el historial de lo que ya se te depositó. No tienes que abrir el banco ni sacar cuentas a mano: ahí está lo que entró, lo que está en camino y cuándo salió.
Es el mismo lugar donde editas tus productos y tus precios, así que no es un sistema aparte que aprender.
Empieza por saber tu número
Si ya cobras con tarjeta, saca tu tasa efectiva del mes pasado antes de tomar cualquier decisión sobre precios. Son dos cifras y una división, y probablemente te sorprenda para bien.
Y si todavía no cobras con tarjeta y quieres empezar, descríbelo como lo dirías en voz alta —“una página para mi vinatería con catálogo, pago con tarjeta y opción de apartar y pagar en efectivo”— y publícalo en proyecta.dev. Lo demás es leer bien tus depósitos.