Cómo publicar una vacante y que te escriba quien sí se va a quedar
Para publicar una vacante que funcione, escribe cinco datos —sueldo, horario, días de descanso, dónde y qué va a hacer— y pide pocas respuestas, las que explican por qué la gente se va. Te escribe menos gente, y la correcta.
Ernesto tiene una pollería en Coatzacoalcos y en lo que va del año se le han ido tres repartidores. El último duró doce días. Cuando le preguntó por qué, el muchacho fue honesto: “Nadie me dijo que los domingos era hasta las nueve”.
Nadie se lo dijo porque la vacante decía, completa: “Se solicita repartidor con moto. Informes por inbox.” Le llegaron cincuenta mensajes que decían “info” y Ernesto contestó uno por uno el sueldo, el horario y la dirección.
La mitad dejó de contestar en cuanto vio el número. De los que fueron, contrató a uno. Ya sabes cuánto duró.
Si buscaste cómo publicar una vacante, lo que te falta casi nunca es dónde ponerla. Es qué escribir en ella.
¿Qué es una página de vacantes?
Una página de vacantes es una sección de tu página web donde publicas el puesto que buscas —con sueldo, horario y lo que va a hacer la persona— y un botón para postularse que ya dice qué contestar.
El anuncio en Facebook abre una conversación que empieza de cero con cada persona; la página la contesta antes de que te escriban. Los cincuenta “info” de Ernesto eran cincuenta veces la misma plática.
¿Qué datos debe llevar una vacante?
Cinco, y todos concretos: sueldo, horario, días de descanso, dónde y qué vas a hacer. Si falta uno, es justo la pregunta que te van a mandar por WhatsApp.
- Sueldo: la cantidad, y cada cuándo se paga. “A la semana, los sábados” dice más que “sueldo competitivo”.
- Horario: a qué hora se entra y a qué hora se sale, día por día si cambia. El domingo hasta las nueve va escrito.
- Días de descanso: cuál, y si es fijo o se rola.
- Dónde: la sucursal o la colonia. Que le quede lejos es una renuncia que se ve venir desde el primer día.
- Qué vas a hacer: repartir, pero también despachar en la hora de la comida si eso va a pasar.
Después, lo que el puesto de verdad exige: moto propia y licencia vigente, en el caso de Ernesto. Y lo que viene con el sueldo: seguro social desde el primer día, propinas, comida, uniforme. También es dinero, aunque no venga en el número.
Lo que sobra: “buena presentación”, “ganas de trabajar”, “ambiente agradable”. Todas las vacantes lo dicen, así que no le dice nada a nadie.
¿Por qué publicar el sueldo?
Porque es lo primero que te van a preguntar, y quien dice que no al número lo iba a decir igual en la entrevista, nada más que después de que le dedicaste una hora. O peor: a las dos semanas, cuando haga cuentas y vea que no le alcanza.
Hay un costo, y es real: tu gente también lo va a ver. Si te da pena publicarlo porque al nuevo le vas a pagar más que al que lleva dos años contigo, la página no creó ese problema. Nada más deja de esconderlo hasta el día en que ellos dos platiquen, que siempre llega.
Si el sueldo depende de la experiencia, publica el rango y di qué lo mueve: “de tanto a tanto; más si ya repartiste antes y conoces la zona”.
¿Qué debe preguntar la solicitud de empleo?
Poco, y sobre todo lo que explica por qué la gente se va. Para un repartidor alcanza con cinco preguntas:
- Nombre y WhatsApp.
- ¿En qué colonia vives?
- ¿Qué días y en qué horario puedes trabajar?
- ¿Desde cuándo puedes empezar?
- ¿Has trabajado de esto antes? Una línea basta.
La colonia y el horario son las dos que Ernesto nunca preguntaba, y las dos que le habrían ahorrado tres contrataciones. Que alguien pueda llegar sin tomar dos camiones, y que pueda los domingos, se sabe antes de conocerlo.
Tampoco pidas currículum para este puesto. Un buen repartidor casi nunca tiene uno, y pedírselo filtra justo a la gente que buscas.
¿Qué no puedes preguntar en una solicitud de empleo?
Ni edad, ni estado civil, ni si tiene hijos, ni religión, ni una foto “para conocerte”. La Ley Federal del Trabajo, en su artículo 133, le prohíbe a quien contrata negarse a aceptar a alguien por su edad, su género, su estado civil, su religión o su salud, entre otras razones, y también exigir un certificado médico de no embarazo.
Además de ilegal, no sirve. Que alguien tenga 42 años o dos hijos no te dice si va a llegar a tiempo. Que viva a diez minutos y pueda los domingos, sí. El “menor de 30 años” que todavía ves en tantas cartulinas tampoco va en la tuya.
¿Cómo publicar una vacante en tu página?
La describes. Si le pides a Proyecta una sección de vacantes, o nada más le cuentas que estás contratando, tu página sale con una colección de Vacantes en tu panel: cada una con puesto, ubicación, tipo de contratación (tiempo completo, medio tiempo, por contrato o prácticas), una descripción y un botón para postularse.
“Agrega a la página de mi pollería una sección de vacantes. Busco repartidor con moto propia y licencia, con el sueldo semanal, el horario de cada día y el día de descanso. Que el botón de postularse abra WhatsApp con un mensaje para llenar.”
No hay casilla para el sueldo: va en el primer renglón de la descripción, antes que todo lo demás.
Y la vacante no trae su propio formulario. El botón lleva al link que tú le pongas —tu correo, un formulario o tu WhatsApp—, y para Ernesto lo más práctico es el WhatsApp con el mensaje ya escrito y con huecos:
“Hola, me interesa la vacante de repartidor. Vivo en la colonia _. Puedo trabajar los días _. Puedo empezar el ___.”
Cada mensaje llega con las respuestas, no con un “info”.
Si prefieres que no se mezclen con tus pedidos, pide además un formulario de postulación en tu página y pon su link en el botón. Cada solicitud cae en Solicitudes, separada en Nuevas, Leídas y Archivadas, y te llega un correo con cada una. Lo que no pidas por ahí es la INE ni comprobantes: eso se revisa en persona el día que contratas.
¿Cuándo la quitas?
El día que contratas. Una vacante abierta tres meses no parece una oportunidad: parece un lugar donde nadie dura.
No hace falta borrarla. En el panel apagas Abierta —«Actívalo mientras recibas postulaciones; apágalo y se marca como cerrada»— y la vacante se queda con su letrero de Cerrada, sin botón. La próxima vez que se te vaya un repartidor, ya está escrita: nada más la vuelves a abrir.
Empieza por el último que se fue
Antes de escribir la vacante, acuérdate de la última persona que se te fue en las primeras semanas y escribe en una línea por qué se fue.
Esa línea va arriba, en tu vacante. Si se fue porque le quedaba lejos, pregunta la colonia. Si se fue porque salía a las nueve, escribe a qué hora se sale. Una vacante buena no junta más gente: le avisa a tiempo a la que se iba a ir.
Descríbela en proyecta.dev y publícala.