Cómo hacer una página web para un negocio nuevo (antes de que abras)
Antes de abrir puedes publicar tres cosas — qué eres, dónde estás y cuándo abres — más un WhatsApp para avisar el día del arranque. Deja precios, catálogo completo y fotos del local en obra para después.
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Fernanda rentó el local el 3 de agosto. Pintó, mandó hacer el rótulo y lo puso el sábado: Papelería Fernanda, letras azules sobre blanco, en una avenida de Tepic. Abre el lunes 24.
Desde que puso el rótulo, todos los días se le asoman dos o tres personas por la cortina a medio subir.
—¿Ya abrieron? —¿Van a tener las listas de útiles? —¿Hacen copias?
Ella contesta desde adentro, con las manos llenas de cinta canela.
Esas personas ya la encontraron solitas. El problema es el resto: los que viven a seis cuadras, no pasan por esa calle y no tienen cómo enterarse de que ahí va a haber una papelería el lunes. Una página web para un negocio nuevo es, sencillamente, la página que contesta esas preguntas por ti antes de que abras la cortina —qué vendes, dónde y cuándo— para la gente que nunca va a pasar frente a tu local. Si estás viendo cómo hacer una, seguramente sientes que todavía no tienes nada que publicar. Tienes más de lo que crees, y menos tiempo del que crees.
Tu negocio ya existe antes de que abras la cortina
Entre el día que rentas y el día que abres pasan dos semanas o tres meses, y casi todos los pasamos igual: resolviendo pendientes adentro del local, pensando que lo de internet se ve “cuando ya esté listo”.
Es al revés. Ésas son justo las semanas en que la gente se pregunta qué va a haber ahí — un local en obra con rótulo nuevo llama más la atención que un negocio que lleva tres años abierto. La curiosidad ya la tienes, y gratis. Falta poder contestarla sin que nadie se asome por la cortina.
¿Cómo hago la página web de un negocio que todavía no abre?
Publicando tres cosas que ya sabes aunque no tengas fotos, precios ni inventario listos: qué eres, dónde estás y cuándo abres. Eso es la página completa por hoy.
No hay fotos del local, no llega el pedido, no terminas de decidir precios. Cierto. Pero ya sabes esas tres cosas:
- Qué eres. No la lista de todo lo que vas a vender: la frase con la que la gente te va a nombrar. “Papelería y copias.” “Estética canina.” “Taller de bicis.”
- Dónde estás. La dirección con la referencia que de verdad se usa — Av. Insurgentes 214, casi esquina con Zapata, junto a la farmacia — y un mapa.
- Cuándo abres. La fecha, en grande. Es el único dato que nadie puede adivinar y el único que hace que se acuerden de ti.
Así queda la de Fernanda: Papelería Fernanda. Papelería, útiles escolares y copias. Av. Insurgentes 214, casi esquina con Zapata, Tepic. Abrimos el lunes 24 de agosto a las 8:00 de la mañana.
Se ve poquito escrito así, y es más de lo que tienen la mitad de los negocios de esa cuadra que llevan años abiertos. Cuando ya abras vas a necesitar más —horarios, precios, lo que vendes con detalle— pero eso es el mes que entra.
¿Qué fecha de apertura pongo en mi página web?
La fecha exacta, en grande, con unos días de margen — nunca “Próximamente”. Es el dato que más se descuida y el que más rápido te hace quedar mal si le fallas.
Dos errores, los dos comunes.
El primero: poner “Próximamente”. Quien lo lee no sabe si abres la semana que entra o el año que entra, así que no hace nada con eso.
El segundo es peor: poner una fecha y que se te pase. “Abrimos en agosto”, leído el 4 de septiembre, no se lee como “se retrasaron”. Se lee como “esta gente deja las cosas a medias” — y es la primera impresión de un negocio que todavía no abre.
Dos reglas para las dos:
- Anuncia más tarde de lo que crees. Si sientes que abres el 20, pon el 24. Adelantarte no cuesta nada; a la gente hasta le da gusto. Retrasarte sí.
- Ponte la alarma el mismo día que publicas, para el día que abres. Ese día tu página cambia de trabajo: deja de anunciar una apertura y empieza a decir un horario. Son dos minutos que se olvidan durante semanas.
Es la regla de siempre —no publiques un dato que no puedas cambiar el día que cambia— con una ventaja: éste se vence una sola vez y ya sabes qué día.
¿Qué no debo publicar todavía en la página de mi negocio?
Cinco cosas conviene dejar para después de abrir: precios sin terminar de sacar, el catálogo completo, fotos del local en obra, un teléfono que no vas a contestar y promesas de inauguración que no estés seguro de cumplir.
- Precios que no has terminado de sacar. Los vas a subir cuando te caiga el veinte del costo real, y el cliente que llegue con tu número viejo en la mano va a tener razón. Publica precios cuando ya compraste.
- El catálogo completo. Si anuncias veinte cosas y llegan doce, empiezas debiendo.
- Fotos del local en obra. Polvo, escalera y cajas apiladas: esa emoción es tuya, no del que va a comprar. Si vas a poner una foto, que sea la del rótulo ya puesto.
- Un teléfono que no vas a contestar. Si la línea del negocio no existe, pon tu celular. Un número que suena y suena hace más daño que no poner ninguno.
- “Gran inauguración con regalos” si no estás seguro de cumplirlo. De eso sí se acuerdan.
¿Vale la pena juntar contactos antes de abrir?
Sí, uno solo: un campo para que la gente deje su WhatsApp y avisarle el día exacto que abres. Nada de nombre, correo, ni “¿cómo se enteró de nosotros?”.
Suena a poco. Compara el lunes 24 con y sin eso.
Sin eso, subes la cortina a las 8:00 y esperas a ver quién pasa.
Con eso, el domingo en la noche mandas cuarenta mensajes —“mañana a las 8 abrimos, aquí está la dirección”— a cuarenta personas que ya levantaron la mano, entre ellas las mamás que preguntaron por las listas de útiles.
No es una campaña. Son cuarenta vecinos. Y un primer día que no está vacío es la diferencia entre arrancar con caja y arrancar debiendo la renta.
Descríbeselo a Proyecta, con todo y la fecha
Lo que Fernanda escribiría:
Necesito una página para mi papelería en Tepic. Todavía no abro: abro el lunes 24 de agosto a las 8 de la mañana. Estoy en Av. Insurgentes 214, casi esquina con Zapata, junto a la farmacia. Vendo útiles escolares, copias, impresiones y engargolados. Quiero que lo más grande sea la fecha en que abrimos, con un mapa, un botón de WhatsApp y un espacio para que la gente deje su número y avisarle ese día.
Eso sale publicado, con su link. Y ese link tiene un lugar que casi nadie usa: impreso en la cortina, que es el mejor anuncio que vas a tener en tu vida —la gente sí voltea— y hoy no dice nada.
¿Qué cambio en mi página web el día que abro?
Tres cosas, quince minutos, sin rehacer nada: quitas la fecha y pones tu horario, mandas los mensajes a quien dejó su número, y subes las preguntas que te hicieron mientras la cortina estaba a medias.
- Quita la fecha y pon tu horario. Para eso era la alarma.
- Manda los mensajes a quien dejó su número.
- Sube las preguntas que te hicieron. Ésta nadie la ve venir: en los días de la cortina a medias te preguntaron lo mismo diez veces. ¿Tienen uniformes? ¿Hacen copias a color? ¿Venden por mayoreo? Ésas son tus preguntas frecuentes, escritas por tus clientes antes de abrir.
La prueba de esta semana
Si abres pronto, lo de hoy no es diseñar nada.
Escribe en una hoja tres renglones —qué vas a vender, qué día abres y tu WhatsApp— y pégala por fuera, en la cortina.
En dos días sabrás dos cosas. Si te escribieron, ya tienes apuntados a tus primeros clientes y ya sabes qué va en la página. Y si no te escribió nadie, aprendiste algo caro a tiempo: por esa banqueta no pasa la gente que te va a comprar — mejor saberlo once días antes de abrir que tres meses después.
Cuando tengas los tres renglones, descríbelos en Proyecta y publica tu página. Te toma menos que pintar la pared → proyecta.dev