Cómo hacer un curso en línea sin que tus videos anden gratis por WhatsApp
Un curso en línea son lecciones en orden que tu alumna abre al pagar. Para que no se regale solo, sube el video a tu página; un link de YouTube lo ve cualquiera que lo reciba.
Itzel es maquillista en Tuxtla Gutiérrez. Los sábados da un taller de automaquillaje en su estudio, ocho lugares, $1,200, y casi siempre se llena. Las que no alcanzan lugar —muchas de Comitán y de San Cristóbal— le preguntaban lo mismo: “¿no tienes un curso en línea?”. Así que grabó el taller, lo subió a YouTube como video no listado y empezó a mandar el link por WhatsApp a cada una que le transfería $850.
En tres semanas le pagaron once. Entonces abrió YouTube Studio: el video llevaba 380 vistas. Una alumna puede ver un video cinco veces, sí. Once alumnas no llegan a 380.
Si quieres vender lo que ya sabes hacer, ese hueco se cierra primero, antes que el temario o el precio.
¿Qué es un curso en línea?
Un curso en línea es un conjunto de lecciones en orden —video, texto y archivos— que tu alumna abre desde tu página cuando paga y toma a su ritmo. Lo que lo separa de mandar videos por WhatsApp es que la página sabe quién pagó, en qué lección va cada quien y cuándo terminó.
¿Por qué un link de YouTube no protege tu curso?
Porque el link es el video. Un video no listado no sale en las búsquedas, pero cualquiera que tenga el link lo ve, sin cuenta y sin pagar, y un link se reenvía en dos toques.
Y ojo: sigue siendo cierto aunque metas el link dentro de una página que cobra. La página puede cerrar la lección, pero no el video: quien copie la dirección de YouTube lo ve completo, haya pagado o no.
Lo que sí lo cierra es subir el video a tu página en lugar de pegar el link. Así el video no tiene una dirección pública. Cada vez que tu alumna le da play, la página revisa que tenga acceso y le entrega un link que dura poco; si lo reenvía, al rato ya no abre. Los PDF que subas a cada lección funcionan igual.
El límite: nada impide que alguien grabe su pantalla. Lo que dejas de regalar es el caso fácil, el link pegado en el grupo de las primas. En el caso de Itzel, ése era casi todo el hueco.
¿Cómo armas el temario?
Por secciones, con una sola cosa por lección. Una lección de 10 a 15 minutos se termina en el camión; una de una hora se queda a la mitad.
Itzel partió su taller de cuatro horas en tres secciones —Piel, Ojos, y Labios y fijado— y nueve lecciones: preparar la piel, escoger tu tono de base, corrector, delineado… Cada lección lleva su video, su duración y, si hace falta, un archivo; el suyo es la lista de productos con precios de farmacia.
En Proyecta, dos detalles:
- El temario sale de las lecciones. Cada lección dice a qué sección pertenece, y con eso se arma el índice. No puedes anunciar un capítulo que todavía no tiene nada adentro.
- El temario queda a la vista de todos, con títulos y duraciones; lo que se cierra es el contenido. El índice es lo que convence a alguien de comprar.
Si tienes material extra —Itzel tiene una lección de maquillaje para foto— márcalo como Opcional. Aparece en el temario, pero no cuenta para terminar el curso.
¿Cuál lección regalas?
Una, y que resuelva algo completo. La lección marcada como Vista previa gratis la ve cualquiera sin pagar, y es la que decide si alguien compra.
No regales la bienvenida, que no enseña nada. Itzel regala “cómo escoger tu tono de base”: diez minutos, un problema que todas tienen y un resultado que se nota en el espejo ese mismo día. Y como ésa es gratis de todos modos, ahí sí puedes usar el link de YouTube que ya tenías.
¿Todo de golpe o una sección por semana?
Depende de si quieres que lo terminen o que nada más lo guarden. Cada lección puede abrirse cierto número de días después de que esa alumna pagó, así que cada quien lleva el mismo ritmo desde su propio arranque.
Los días no se suman entre sí: para una sección por semana, la primera lleva 0, la segunda 7 y la tercera 14. Si prefieres un grupo que arranque junto, le pones una fecha fija y nadie la abre antes. Y si apagas Inscripciones abiertas entre una generación y otra, las que ya pagaron siguen entrando.
¿Cómo sabes si de verdad lo están tomando?
Porque la página lleva el avance de cada alumna, y en tu panel, dentro de cada curso, ves qué lecciones terminó cada quien: la que ya va en la 7 y la que pagó hace un mes y sigue en la 2. A ésa vale la pena escribirle.
Tu alumna entra con su correo para que la página recuerde dónde se quedó: ve cuántas lecciones lleva y el video retoma donde lo pausó.
Si quieres que demuestre que aprendió, una lección puede llevar una evaluación corta con su calificación mínima, por ejemplo 70. Las respuestas correctas nunca llegan a su celular, así que no las puede sacar de la página, y la lección no cuenta como terminada hasta que la pasa.
¿Qué recibe tu alumna al terminar?
Un certificado con folio, que le llega por correo en cuanto completa la última lección obligatoria. Con ese folio, cualquiera puede abrir una página pública y comprobar que el certificado es real: muestra el curso, la fecha y su nombre, nada más.
A las alumnas de Itzel eso les importa más que un diploma bonito. Muchas quieren cobrar por maquillar, y una clienta puede verificar un folio; un PDF hecho en Canva lo edita cualquiera.
¿Qué no hace la página por ti?
- No graba ni edita tus clases. El celular en un tripié junto a una ventana alcanza; lo que no alcanza es un video de dos horas sin cortes.
- Las evaluaciones se escriben al armar el curso. Las preguntas y sus respuestas van en lo que le describes a Proyecta; tu panel todavía no trae un editor cómodo para cambiarlas, así que un cambio se lo pides igual.
Cómo pedírselo a Proyecta
Itzel lo describió así:
“Un curso en línea de automaquillaje para mi estudio en Tuxtla. Tres secciones: piel, ojos, y labios y fijado. Nueve lecciones de 10 a 15 minutos con video y la lista de productos en PDF. La de cómo escoger tu tono de base, gratis como muestra. Una lección extra opcional de maquillaje para foto. Una evaluación corta al final de cada sección, certificado al terminar, $850 pago único.”
Sale la página del curso con el temario a la vista y el botón para comprar. En tu panel subes cada video a su lección, y las que aún no lo tienen salen marcadas “Sin material”.
Antes de eso, haz lo que hizo Itzel: abre YouTube Studio, busca el video que has estado mandando y compara sus vistas con los pagos que recibiste. Si los números se parecen, vas bien. Si no, ya sabes a dónde se fue la diferencia, y cuando quieras cerrarla, descríbelo en Proyecta y publícalo.